Es un acercamiento sistemático a la cuantificación del impacto financiero por no ejecutar las actividades de una organización según lo planeado. Es un resumen del costo incurrido por todas las ineficiencias o desperdicios de los procesos.

La mejor manera de atacar los CPC es proponiendo iniciativas de mejora, determinando las causas raíz y eliminándolas para evitar su recurrencia, medir y evidenciar la eficacia de la acción tomada.